lunes, 28 de diciembre de 2009

Prohibido....todo!

En una pequeña ciudad de Alemania


Curiosa señal, más que de tráfico, de los tiempos actuales dónde casi todo está prohibido o limitado.

Todavía no he sido capaz de entender el mensaje, no he dado con la piedra de Rosetta que me desvele este jerogífico. A no ser que lo quiera decir es lo que representa: prohibido caminar, prohibido jugar, prohibido circular, prohibido habitar! ...y entonces entiendo menos.

Por cierto, ya sabéis que lo de prohibir es contagioso y no hay político o gobernante que se resista a un buen decreto prohibiendo algo. Ya he visto esta señal en una pequeña ciudad de España.

Atentos, que vienen, ya están aquí.

domingo, 20 de diciembre de 2009

¿Cambio climático?

El cambio climático se ha convertido en un nuevo mantra que todo lo explica y justifica. Tanto se habla de él, tantos comentan sobre su inevitabilidad que ya se ha convertido en una verdad incuestionable, un dogma de fe que no se discute bajo pena de santa excomunión de la religión del buenismo y expulsión del paraíso de lo políticamente correcto, de las verdades absolutas oficiales.

El calentamiento global no tiene propiedad intelectual, es de dominio público y por tanto, cualquiera puede hablar sobre ello y asociar la última helada, el ultimo calor, la última tormenta al cambio climático y quedarse tan ancho, ya que no obliga a nada, no hay que rendir cuentas ante nadie ni dar explicaciones o justificaciones.

No importa que los datos sobre los que se sustenta la teoría, pues de eso se trata, de una teoría aún, ya que no existe demostración inequívoca, no importa decíamos, que los datos, aún ingentes, no sean lo suficientemente sólidos como para no ser discutidos. Estamos hablando del planeta, del conjunto de la atmósfera y las magnitudes se nos escapan. Los datos sobre los que se trabaja son:

a) aquéllos de los que se dispone, es decir, no se trata de datos que han sido recogidos ex-profeso para demostrar o sustentar una teoría o un experimento.

b) insuficientes, apenas un sondeo en la inmensidad de la atmósfera y el tiempo del planeta.

c) y sólo atienden a una variable, relacionando el incremento de temperatura con el nivel de CO2 en la atmósfera

No obstante la teoría se acepta y se convierte en realidad. Los científicos críticos se silencian, simplemente no dándoles lugar en las publicaciones o foros de discusión. No hay debate. Los funcionarios y los políticos sustituyen discusión de la ciencia por reglamentos y estrategias. El calentamiento global se convierte en asunto de economistas. Qué coste tendrá, qué impacto en tal o cuál sector, en tal o cuál país. Se llega a trazar un gráfico que correlaciona el incremento de la temperatura con el dinero invertido en controlar las emisiones de CO2: si Obama invierte 1 Billón la temperatura subirá un grado y medio, si China compromete 2 Billones la temperatura bajará 0,7 grados.

Así que ya podemos criminalizar y poner cara a los responsables del calentamiento global. Bush era uno de ellos, y ahora lo será Obama y los chinos. No los Europeos, no, encabezados por nuestro ínclito presidente de gobierno, que están muy comprometidos y comprometen lo que no tienen y no pueden controlar en unos objetivos irreales y fuera de razón.

Claro que a problema planetario, líderes planetarios, reunión plantaria, confluencia cósmica, ya predicho por Pajín, exceso verbal, exceso cósmico, cebando la nueva industria (in)sostenible, el mercado mundial del cambio climático, con sus propios gurús y Al Gore su profeta, su bolsa de derechos de CO2, sus agentes y funcionarios, sus comisiones y reglamentos, sus multinacionales y sus detractores. Este mercado va a consumir el 1% del PIB mundial al año, va a generar un PIB de trillones en los próximos años con la misión de evitar que el planeta se caliente 1 grado, dentro de 50 años!



Pero quizá el efecto más perverso de la teoría del cambio climático no es el mal uso de los recursos económicos del mundo, sino que aleja la conciencia medioambiental del ciudadano. La cosa funciona más o menos así:

"El deterioro medioambiental del planeta es debido al aumento de las temperaturas globales, no consecuencia de nuestras acciones individuales, y por tanto algo que sólo se puede controlar con la adopción de medidas a nivel mundial, gastando presupuestos billonarios y contando con el liderazgo de personajes de escala planetaria como los ya nombrados. Yo, Juan Perez, o John Doe, no podemos hacer nada, solamente confiar en nuestros inspirados dirigentes y esperar que con su acierto nuestras generaciones futuras puedan disfrutar de este planeta. Así que mientras tanto sigo viviendo como antes."

"Está bien, compraré bombillas y electrodomésticos de bajo consumo, algo que haría en cualquier caso: una de las consecuencias del desarrollo tecnológico. Efectivamente, en la compra de mi nuevo vehículo miraré el consumo y sus emisiones de CO2, mitad por la crisis y el coste cada vez más alto de la gasolina (debido a los impuestos necesarios para subvencionar las bombillas de bajo consumo), mitad porque desde Henry Ford III los coches cada vez consumen y contaminan menos a pesar de sus cada vez mejores prestaciones."

"Pero en lo esencial seguiré viviendo de la misma manera. Seguiré tirando las bolsas de plástico indiscriminadamente, reciclando sólo lo imprescindible, comprando productos, tóxicos más que contaminantes, en las tiendas de los chinos, tirando la colilla por la ventanilla etc...etc..."

"No importa estoy tranquilo, nuestros líderes velan por nosotros, la luz en La Moncloa nunca se apaga y ellos saben lo que hacen. Vale, es verdad que han dejado secar La Tablas de Daimiel cuando se podía haber evitado con un pequeño trasvase, pero seguro que en lo del calentamiento climático, o cambio global o lo que sea, seguro que aciertan."

Y si no aciertan, ni ellos ni nosotros lo vamos a poder saber, y ahí está la gran burla, la gran trampa. Aquí no hay posibilidad de perder. Si apuestas por el cambio climático no te equivocas. Si por azar aciertan con sus predicciones y la temperatura del planeta se mantiene próxima al objetivo, bingo! los grandes líderes una vez más salvaron al planeta.

Si, como es previsible no se alcanzan los objetivos de control de la temperatura global...dentro de 50 o 75 años, no estaremos, ni estarán allí para comprobarlo.

Así que apúntate al cambio climático global, como dicen los americanos, es un win, win.

jueves, 10 de diciembre de 2009

¿Dónde está la guerra?

Lo siento. Lamentablemente esto no es el inicio de otra broma de Gila sobre la guerra. La pregunta tiene que ver con estos trágicos números:

Desde el inicio del mes de octubre de este año los muertos civiles por ataques terroristas, normalmente bombas en lugares públicos, con participación o no de fanáticos suicidas, asciende a alrededor de 400 en Iraq, algunos menos en Afghanistan y.... ¡varios miles en Pakistán!

Según algunas fuentes, 4000 civiles, entre ellos niños, mujeres, ancianos han fallecido en Pakistán en los casi diarios atentados en bancos, plazas, comisarias, estaciones de autobuses, mezquitas etc... sólo en los últimos tres meses.

Pakistán (پاکستان en Urdu), es oficialmente la República Islámica del Pakistán, limita con India, Irán, Afganistán y China. Es el sexto país más poblado del planeta con más de 180 millones de habitantes, el 97% musulmanes. Su densidad de población es doble que la de España y la renta per cápita apenas supera los $1000.

Choudhary Rahmat Ali, fundador del Movimiento Nacional Pakistani ideó la palabra Pakistán en 1933 como un acrónimo de Punjab, Afgania (provincia del noroeste), Kashmir, Irán, Shind, Turkestán, Afganistán y Beluchistán.

Pakistán fue el centro de la civilización del valle del río Indus y posteriormente ha recibido influencias culturales védicas, persas, indo-griegas, turco-mongoles e islámicas. El área ha sido invadida a lo largo de los siglos por indo-arios, persas, griegos, árabes, turcos, afganos, mongoles, sijs y británicos.

Estos últimos crearon el país en su versión moderna al dividir su más preciada posesión, la India victoriana, entre hindús y musulmanes, dando a éstos el control sobre el gran Pakistán del que se escindiría en 1971 las provincias bengalíes para crear Bangla Desh. El trazado de la frontera entre India y Pakistán, trazado como tantas veces por los británicos sobre un mapa, todavía escuece y es fuente de tensiones permanentes entre ambos países, ya que dividió áreas geográficas que antes estaban unidas y supuso la migración masiva de musulmanes hacia el oeste e hindús hacia el este. Las provincias de Cachemira y Jumma, son todavía escenario de una guerra larvada entre las dos potencias.

Pero ese es sólo uno de los frentes militares que Pakistán tiene abiertos y que afectan no sólo a su seguridad sino al conjunto del Asia Central y del mundo entero.

Pakistán es el segundo país con mayor número de musulmanes, tras Indonesia y también es el segundo país con mayor número de shies entre ellos. Ello explica las enormes tensiones religiosas que se viven en su población, con un integrismo rampante entre la miseria y la ignorancia de amplias capas de la población.

En las escarpadas provincias del norte, que no están bajo el control del parlamento o el gobierno central, las llamadas Areas Tribales Administradas Federalmente, entre los valles y cordilleras que unen, más que separan Pakistán con Afganistán, se refugian miles de talibanes, que campan por sus respetos con el total apoyo, forzado o no, de la población local y sin ninguna posibilidad de control por parte de las autoridades pakistaníes.

Este es el vivero de los fanáticos terroristas causantes de la oleada de atentados. Allí cuentan con bases de aprovisionamiento, campos de entrenamiento, madrasas para impartir los más satánicos versos y sus mensajes de odio y destrucción. Desde allí parten hacia las grandes ciudades de Pakistán con sus cargas de muerte. Desde allí se planean ataques y sabotajes en Afganistán y seguramente en otras partes del mundo.

Desde el sur y desde el norte, Irán y China observan, en absoluto ajenos a lo que pueda pasar en las tierras del Indus.

No hay forma de que el gobierno de Pakistán pueda controlar los tres frentes. De hecho es parte culpable y utiliza uno u otro conflicto para sacar ventajas internas de política interior y externas con los potencias interesadas en la zona. Cada poco tiempo se escuchan acusaciones cruzadas entre la India y Pakistán sobre el asunto más bizarro. Son frecuentes las noticias que hablan de la posible implicación de los servicios secretos pakistaníes en el entramado talibán. El Ejército es muchas veces el inductor de los repuntes del conflicto armado en Cachemira.

Pakistán es el único país musulmán por ahora, que posee armamento nuclear.

Si hay algún punto caliente ahora mismo en la Tierra, y hay muchos, ese es Pakistán. Si hay algún lugar en el mundo dónde se puede desencadenar un conflicto regional, con implicaciones globales, nada es local ya, ese es Pakistán. Si hay algún sitio dónde se debería centrar la atención y la preocupación de los países que influyen en el mundo, es en Pakistán.

Y mientras, los telediarios hablando de sucesos. Y mientras, nuestro gobierno inventando quimeras y quitando crucifijos. Y mientras nuestros políticos haciendo política pequeña, de patio de vecindad.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Horadando el cielo

Las torres de las iglesias reflejan mucho más que el estilo arquitectónico en el que se construyen. Las torres al elevarse al cielo significan la aspiración del hombre de hablar de tú a tú con los dioses. Mirar hacia arriba implica afán de superación y de mejora, de elevación sobre una realidad casi nunca suficientemente satisfactoria.

Las torres góticas de las iglesias alemanas apuntan al cielo horadándolo. Son ambiciosas y punzantes, no se andan con remilgos, quieren llegar a lo más alto. Destacan entre la llanura y desde un recodo del camino, o desde la distancia en el valle se las ve alargadas, afiladas, inquiriendo, señalando.

Surgen en medio de la ciudad burguesa, reflejando la aspiración de mercaderes y artesanos de trascender más allá del día de mercado, de la fiesta del mes, del gobierno de los asuntos mundanos.

Rompen las nubes, abren en canal las nieblas densas y frias, las brumas del medio año que es invierno. Sirven de faro y mojón, ayudan a encontrar el camino terrenal y apuntan la dirección del camino celestial.

Son torres de filósofos y pensadores, de herejes y creyentes. La duda sólo encuentra respuesta en las alturas y hacia allí apuntan intentando penetrar el gris plomizo del cielo en busca de respuestas. La vida, aplastada por el peso del pecado, de la pena, el valle de lágrimas que cae sobre nosotros en forma de lluvia helada, encuentra su absolución en la arquitectura afilada del gótico.

En España, las torres de las iglesias son cuadradas, satisfechas con lo terrenal, no miran al cielo espiritual sino que se recrean en el suelo carnal. Sus muros lisos sirven para dar sombra más que para sostener intrincados arcos y contrafuertes que permiten llegar más alto.

En Alemania el gótico simboliza la Reforma y el desarrollo de la burguesía, y con ello de la industria y la economía. Las torres agudas alcanzan a los dioses y elevan al hombre que se convierte en el centro del universo.

En España el románico nunca muere: nos sentimos satisfechos cerca del suelo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

The Glimpse

Hay una película protagonizada por Nicolas Cage (Family Man) en la que al protagonista se le ofrece la oportunidad de vivir una vida que hubiera sido si en vez de coger un avión a Londres hubiera decidido quedarse con su novia.

Jack Campbell, un ambicioso y egocéntrico broker de Wall Street obsesionado con su trabajo,ve cómo su vida da un vuelco una Nochebuena en la que, tras un incidente en una tienda, se despierta en Nueva Jersey convertido en un modesto vendedor de neumáticos casado con su antigua novia Kate (Téa Leoni) a la que abandonó para proseguir su imparable ascenso en el mundo de las finanzas. A esta nueva situación se va acostumbrando poco a poco hasta que llega el momento de regresar a su vida anterior, llena de lujo y soledad. Esa visión de su vida subjuntiva, que hubiera sido, le ofrece la oportunidad de cambiar su vida en presente de indicativo, la que es, reconquistando a la bella Kate, que también ha triunfado y está sola.

Lamentablemente en la vida real no tenemos esa oportunidad de rebobinar nuestra vida hasta el momento de una decisión que cambia el rumbo y nos lleva por uno u otro camino. Pero, ¿qué decisión?, ¿cúal de las infinitas decisiones que hemos tomado nos ha traído hasta aquí?, ¿qué invitación acepté, que teléfono no pedí, qué viaje nunca inicié, que oferta decliné, que avenida nunca exploré?

En el día a día nos falta ese TomTom que ante cada cambio de dirección recalcula el itinerario. Nos falta ese gigantesco árbol de decisiones que nos enfrentaría a las múltiples opciones y caminos, costes y consecuencias. No tenemos el camino trazado y no podemos vislumbrar (to glimpse, vislumbrar) los caminos alternativos.

Así que no queda otra que jugártela en cada cruce, libre albedrío, decidir con valentía y esperar lo mejor.

Claro que no estamos sólos en ese trance. Contamos con herramientas que a modo de indicadores nos ayudarán a a elegir la ruta e imaginar el resultado, el punto de llegada. Son nuestros valores, nuestras referencias, las personas y las cosas en las que creemos, para algunos, la fe. Podemos planificar en trazo grueso las grandes decisiones de nuestra vida, y fiar a nuestro instinto las pequeñas.

Pero siempre quedará la duda, la incertidumbre, ignoramos cúal será el resultado, lo que hubiera sido y no ha sido. Nuestra vida subjuntiva. Y eso hace cada día, cada decisión, cada giro mucho más interesante.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El secuestro del Alakrana III

Conakry, 23 de noviembre de 2023

Durante la pasada noche, según han informado las autoridades de Guinea Bisau se ha producido un nuevo secuestro de un pesquero español, el Alakrana III mientras pescaba en el banco mauritano a unas 300 millas de la costa de Guinea. Esto no sería noticia de primera plana, en estos momentos hay más de 100 barcos secuestrados sólo en el Golfo de Guinea, si no fuera por una curiosa coincidencia: hoy hace 14 años de la liberación tras el pago de un jugoso rescate del Alakrana, primero de una saga de tres atuneros con base en Bermeo.

El secuestro del primer Alakrana en las costas de Somalía, si bien no fue el primero, sí marcó un antes y un después en la historia de la piratería moderna. Se puede decir que ese secuestro significó la consolidación del modelo de piratería moderna, que se extendió por varias zonas del mundo, caracterizado por una combinación letal: sus tácticas operativas, las estructuras de apoyo y la actitud de los gobiernos.

En efecto, los distintos grupos y organizaciones piratas utilizan tácticas tipo guerrilla y se benefician del buen conocimiento del entorno tanto marino como costero en el que desenvuelven su actividad y del apoyo de las poblaciones, cuando no de los propios gobiernos locales. En los últimos años, y con la afluencia de cuantiosos ingresos procedentes de los rescates, han aumentado el nivel tecnológico de su armamento y equipos de localización y comunicación.

Cuentan además con una sofisticada estructura de apoyo financiera, compuesta por un tejido fino y complejo de despachos de abogados e intermediarios que les permite por un lado financiar las nuevas capturas y por otro cobrar y blanquear eficazmente las cantidades que perciben por los rescates.

Y por último y más importante, cuentan con la actitud pasiva y en ocasiones tolerante de los gobiernos occidentales que prefieren pagar y mirar a otro lado que enfrascarse en costosas operaciones militares, políticas y policiales para desenmascarar y eliminar las organizaciones piratas. Esta estrategia, que fue la que hizo posible la liberación del primer Alakrana, fue seguida al pie de la letra en los sucesivos secuestros durante los gobiernos de Zapatero, Chacón y en la actualidad sigue siendo la principal estrategia del gobierno presidido por Aido en materia de secuestros.

La piratería moderna se extendió a principios del siglo XXI desde las costas de Filipinas y el estrecho de Malaca, dónde la piratería ha sido una forma de vida durante siglos, a las costas de Somalia, donde tuvieron lugar famosos secuestros durante esos años que incluyeron atuneros y barcos de pesca como el Alakrana y el Playa de Baquio, yates y embarcaciones de recreo, cargueros y hasta superpetroleros. A partir de 2010 empezaron a proliferar grupos piratas en la costa Este de África, especialmente en los países del golfo de Guinea, dónde animados por el éxito empresarial de sus colegas del oeste, las mafias dedicadas a la emigración ilegal en pateras transformaron sus negocios en rentables organizaciones piratas. También se han extendido los casos de piratería moderna en el Báltico, en el Mar Negro, en Pakistán, en el Mar de China, en las costas peruanas y ecuatorianas y hasta en el Mar del Norte.

El auge de la piratería ha creado a su vez una industria paralela con la proliferación de empresas de seguridad privada que embarcan sus efectivos en los barcos a los que protegen. Las principales empresas son precisamente británicas y españolas, y una de ellas Marine Security Rangers, con sede en Lasarte, ha sido relacionada con algunos ex altos cargos de la Administración española.
Este crecimiento de la industria de seguridad privada en alta mar ha ido acompañada por la reducción en número y presencia de las Fuerzas Armadas, especialmente la española, en las zonas de conflicto, política que ha alcanzado su máxima expresión con el actual gobierno que ha desmilitarizado la Armada, convirtiéndola en el Servicio Civil de Costas, siguiendo los pasos emprendidos por sus antecesores con la asignación del 50% de los recursos del antiguo Ministerio de Defensa, hoy subdirección adscrita al Ministerio del Interior, a la poderosa División Ciudadana de Emergencia, los famosos boinas amarillos.
También han proliferado las ONGs dedicadas a la ayuda a los afectados por la industria de los secuestros. En efecto, ante las cada vez más altas cifras solicitadas para los rescates de los barcos secuestrados, muchos países con economías menos boyantes o el bolsillo menos generoso que los Europeos, han optado por no pagar y entablar largos procesos de negociación con los piratas que en ocasiones se demoran años. Ese es el caso de varios cargueros malayos y thailandeses que llevan más de 5 años en poder de los secuestradores. Ante esa situación, muchas familias de los marineros secuestrados se han trasladado a los barcos y campamentos controlados por los piratas para estar cerca de sus maridos, padres o hermanos, generándose grandes problemas sanitarios, económicos y sociales.
Así en el campo pirata de Hadhere, en Somalía se estima que existen 21.ooo personas, en su mayoría de origen asiático, relacionadas con los más de 200 secuestros de largo recorrido que persisten en la zona y que conviven con los familiares de sus secuestradores. Otros campos similares existen en Guinea, Nigeria y Ecuador. En estos campos controlados por los piratas y dónde la corrupción anda de la mano de la miseria, trabajan diversas ONG que tratan de ayudar a los niños, que para mayor ironía, sueñan con ser piratas, auténticos triunfadores legendarios en su imaginario infantil.
De esta forma se cierra el círculo virtuoso de la financiación de la piratería con dinero de los contribuyentes europeos. Muchas de estas ONGs están financiadas con fondos públicos de los mismos países objeto de los ataques de los piratas, dinero que se utiliza en la educación de quiénes luego se unirán a las organizaciones de piratas obteniendo jugosos rescates de los secuestros.
En el caso del Alakrana III, el secuestro no llegará tan lejos. España es uno de los países que con más diligencia resuelve los numerosos secuestros de que son objeto sus barcos. La experiencia acumulada por el CNI y el Ministerio de Asuntos Exteriores y las excelentes relaciones que mantienen con las principales redes de cobro e intermediación permitirá una pronta liberación del atunero, que se reincorporará rápidamente a la faena, si bien correrá el riesgo de ser secuestrado de nuevo durante la misma campaña; se estima que los atuneros españoles sufren de media 2,7 secuestros durante los aproximadamente 9 meses que están en la mar cada año.
Horacio del Valle Hondo, corresponsal en Guinea, con colaboraciones de otros corresponsales. API

jueves, 19 de noviembre de 2009

Feliz Cumpleaños, Kowalsky


Feliz Cumpleaños, Kowalsky, tu blog acaba de cumplir un año de vida.

Cualquier aventura del cuerpo o de la mente tiene el riesgo de no perdurar, de no perseverar e incumplir objetivos soñados o imaginados. Un año es mucho o poco tiempo, pero es un hito que sirve para hacer un pequeño balance: 41 entradas, 70 comentarios de amables lectores, casi 1000 visitas sólo en los últimos tres meses, unas cuantas horas dedicadas a volcar en un texto más o menos legible una maraña de ideas, mucha ilusión.

Uno no puede dejar de preguntarse para quién escribe. La respuesta está en los orígenes de este blog. Uno escribe fundamentalmente para sí mismo, como catarsis, ejercicio mental de ordenar y priorizar ideas. Deleite estético de componer palabras con palabras para formar frases nuevas. Es un puro acto egoísta, de ego y autocomplacencia.

Y además algunos, generosamente, leen lo que escribo.

Seguiremos.






sábado, 7 de noviembre de 2009

La realidad está en la portada

Nunca me había dado cuenta pero una mirada a los expositores de prensa de un kiosco te da más información sobre lo que le preocupa a un país que la mejor y más sesuda encuesta. Así lo pude comprobar recientemente durante un breve pero intenso viaje a la metrópoli.

Las principales cabeceras se esfuerzan en plasmar en su portada la esencia de lo que incluyen en sus páginas interiores. La imagen de portada y los titulares condensan el mensaje y servirían para fijar los ojos y la atención del comprador y destacarse de sus numerosos rivales que, por supuesto contraatacan con lo propio. Los mensajes se afinan, se condensan, se depuran, se destilan para permitir en pocas palabras mandar un mensaje claro y preciso, contundente, pero sólo conseguirá su objetivo si conecta con el interés del potencial lector.

En el último número de las principales revistas americanas, muchas de ellas con ediciones en otros paises, incluido España, había una clara coincidencia en el mensaje, algo que seguramente entristeció a los editores que vieron como sus largas sesiones de trabajo en el diseño de la portada no rindió originalidad ni diferenciación alguna. A los potenciales lectores no creo que les ayudara mucho a la hora de decidir su compra, siendo todas las portadas coincidentes y homogéneas, aunque por otro lado su riesgo de equivocarse se vió claramente reducido.

Al observador distante en cambio le permitió una visión espectacular sobre qué preocupa al americano medio, y sobre todo a los compradores, en muchos casos compradoras de las revistas de actualidad y estilo de vida.

Así, repasando los titulares de estas, la revista Cosmopolitan anuncia "Trucos mentales para fundir unos kilos", seguramente pensando que, si son mentales y no físicos encontrará menos oposición en las sedentarias lectoras, a las que, siguiendo en su línea mentalista, les ofrece una introspección acerca de "Lo que piensa él durante el sexo" y advierte de "8 cosas que él notará inmediatamente" en caso de fingimiento o poca sinceridad.

Lucky, fiel a su público más joven promete "Piel perfecta para siempre" a la vez que se apunta a la tendencia numérica con sus "527 formas sorprendentes para actualizar tu imagen". Elle se queda más corta cuando sólo ofrece "435 ideas para vestir a la moda ahora" y reduce hasta "32 secretos de belleza de las famosas que funcionan en todo el mundo". Claro que la más generosa es Women´s Health que al tiempo que te promete "Reduce una talla", apuesta por "875 consejos espectaculares sobre estilo, sexo, salud, estar en forma y nutrición", todo un catálogo de opciones para llenar una vida entera.

Mira que parece difícil pero Marie Claire y Ladies Home Journal coinciden en el mismo número: "253 éxitos a la moda", aunque ésta última, siempre pensando en sus domésticas lectoras, ofrece otros consejos prácticos: "Quita 10 años a tu cuerpo", al tiempo que asegura que "Lo barato es bueno" y, más realistas que otros, aconsejan sobre "Cómo simular una piel sin imperfecciones".

En esta línea de enfrentar la realidad, Vogue reconoce que "No es fácil ser verde" pero asegura conocer "El perfecto guardarropa para el fin de semana". Al tiempo, Oprah, fiel a su filosofía de andar por el plató se pregunta, te pregunta: "¿Quién se supone que debes ser tú?" .

La revista SELF, haciendo honor a su nombre te reta:"Esculpe curvas sexys", abriendo el capítulo de las preocupaciones sobre la forma física y sus aparentes soluciones, de las que Fitness asegura conocer la receta para ser "Delgada para toda la vida" y tener un aspecto "Plano, firme, fabuloso".

La revista More, ambiciosa como no podía ser menos, te propone "Saca lo más de tu imagen", a la vez que reconoce que no todo es fácil: "Ensúciate, pierde kilos". Exceso de peso y malos hábitos alimentarios parecen estar detrás de titulares como los de Health: "Liberate de la grasa" ofreciendo recetas para obtener "Tus mejores alimentos para un vientre plano" aunque también se muestran sensibles al bolsillo, "Luce fenomenal por menos", lo mismo que Good Housekeeping: "Come mejor, gasta menos".

A Shape le preocupa obtener resultados rápidamente por lo que aconseja como "Quemar más calorías en menos tiempo" y asegura que conoce como puedes "Perder una libra antes del viernes". First, partiendo de la misma preocupación por el peso adopta un enfoque desde la salud: "Pierde 16 libras la primera semana" pero antes "Arregla un metabolismo roto".

New Beauty apuntando a un público de más edad te desafía: "Borra años" y se pregunta de qué depende tu belleza madura: "Buenos genes o un gran doctor". E insiste: "¿Cómo vas a envejecer?".

Preocupaciones con la edad no faltan y en estos tiempos de crisis financieras, titulares como el de US and World Report News "Sí, todavía te puedes jubilar" aportan cierta tranquilidad, sobre todo si confirman conocer la receta para recuperar la economía personal: "Tu cartera perdío valor, tu casa vale menos. Aquí encontrarás cómo recuperarte".

Forbes insiste en la mala situación financiera y sus efectos en todos los ámbitos de la vida sobre todo para la clase media: "Como has sido penalizado en tu trabajo, tus ahorros y tu matrimonio", aunque no anuncia soluciones. Entrepreneur en cambio, sí las ofrece con fidelidad a su cabecera: "Empieza tu propio negocio" y si no tienes suficientes razones apunta una más: "Di adiós a los gilijefes".

Como se ve, menos Obama y Afghanistan, menos reformas y rescates financieros, menos luchas políticas y elecciones locales. Tres cosas hay en la vida que preocupan más que nada: salud, dinero y amor, quod erat demostrandum.

domingo, 18 de octubre de 2009

Herejia

Eso theiros.

La palabra hereje proviene de la expresión griega eso theiros, que significa "yo escojo".

La herejía por tanto es el hecho de escoger.

La libertad por tanto es herejía en orígen, ya que no era aceptable que un común pudiera elegir su destino, sus ideas, su fe, su vida.

La libertad es un objetivo en el infinito. Nos podemos acercar pero nunca llegaremos. Incluso hoy en día escoger el pensamiento libre es una herejía, pensar en contra o diferente de lo políticamente correcto, es herejía.

Pero aún aceptando las limitaciones que nos imponen y nos autoimponemos, yo quiero escojer, yo quiero ser hereje. Por eso afirmo: eso theiros!

martes, 13 de octubre de 2009

12 de octubre

Ayer fue el 12 de octubre, día de la Hispanidad, de la Raza en las Américas, y aquí en España desde hace unos años, también día de las Fuerzas Armadas.


Desde niño, esta última conmemoración ha tenido para mi un carácter festivo, solemne y emotivo, todo a la vez. Mi familia, de larga y abundante tradición militar, celebraba ese día con uniformes de gala, muchas veces con la participación de algún miembro en los desfiles o actos protocolarios y asistiendo en directo desde la grada o las tribunas al paso de las tropas. Hubo incluso un año en el que, como alférez de Artillería en prácticas, tuve la suerte de mandar la batería que disparaba las salvas de honor desde la Casa de Campo.

Me gustan los actos militares, con su solemnidad, su apelación a la memoria y la historia, el recuerdo a los caídos, la exaltación de valores tradicionales como la disciplina, el valor, el compañerismo, la lealtad, el honor. Valores que aprendí de mi padre, militar, y que son y han sido universales y han marcado las hazañas y las gestas de los grandes ejércitos de la historia: Alejandro, César, Carlo Magno, Gengis Khan, los Tercios, Napoleón, los fusileros de Bengala, la Legión Extranjera. Beau Geste, Beau Sabreur, Beau Ideal.

No puedo evitar un nudo en la garganta cuando voces de hombres y mujeres de diverso origen cantan al unísono "La muerte no es el final" en el acto de homenaje a los soldados fallecidos en acto de combate. No hay sentimiento más noble que el recuerdo agradecido a los que dieron sus vidas por los ideales colectivos y ante ellos se rinden e inclinan reyes, banderas y pendones (¿adónde mirabas ayer, Zapatero?).

El alegre sonido de las marchas militares, el vivo paso de los soldados, los colores y brillos de banderas y cornetas, el retumbar del suelo con los pasos de hombres, vehículos y caballos, todo ello tiene para mi un aire de fiesta. Fiesta de paz, de convivencia, de agradecimiento, de solidaridad, pero también de compromiso, de garantía, de seguridad.

Bosnia, Kosovo, Líbano, Afganistán, lugares lejanos dónde se libran guerras próximas. No hay guerra ajena en la aldea global. Guerras que se pelean lejos para no sufrirlas cerca. Todas son nuestras guerras y en todas tenemos que asegurarnos que nuestros valores, nuestra forma de entender la vida, nuestra civilización están bien defendida y protegida. Guerras dónde los soldados son escudos lejanos que ven para que no veamos, sufren para que no suframos.

Eso es lo que hacen los ejércitos modernos. Eso es lo que han hecho los ejércitos siempre. Por supuesto que no hay historia sin mancha, no hay trayectoria sin error, como no hay vida sin pecado. Pero hoy y ahora nuestras Fuerzas Armadas se entroncan con lo mejor de la historia militar de España, con sus mejores soldados y son los herederos de todos los grandes ejércitos de nuestra historia.

Todos los países importantes a lo largo de la historia lo han sido porque tenían un proyecto colectivo, que trascendía a las personas y que se defendía con vigor. En ese proyecto había un papel y un espacio reservado a la milicia. En estos tiempos en los que es difícil ver el proyecto de nación parece que tampoco está claro el papel asignado a las Fuerzas Armadas.

Los trajes negros y la boina amarilla de la Unidad Militar de Emergencia, antimiméticos, destacan entre los colores terrales del resto de las tropas. Simboliza la imagen deseada por este gobierno para un ejército ONG, mitad bomberos, mitad contratistas de obras. Labores de protección civil y de reconstrucción en las misiones de guerra, más preocupados por una parte de la opinión pública que prefiere un ejército blando, descafeinado.

"Prefiero morir antes que matar" dijo Bono, que luego se compunge ante los féretros que regresan de Asia. "No es el momento para hacerse los soldaditos valientes" dice la esposa de un pescador secuestrado en Somalia, que prefiere que paguemos un vergonzante rescate. "Continuaremos con nuestra misión de reconstrucción nacional en Afganistán" dice Zapatero al día siguiente de enterrar a la última víctima de los ataques talibanes.

Mientras, se recortan los presupuestos de defensa, se retrasa el envío de material de protección y blindaje frente a ataques con bombas, no se despliegan más helicópteros (6.000 euros la hora de vuelo, nos lo ahorramos; total, como es para construir una escuela!) y sobre todo se les da órdenes de no disparar, de replegarse, de no entrar en los pueblos por si acaso, de dedicarse a "reconstruir" lo que luego es destruido por los talibanes en cuanto terminan.

Nuestros valores son tanto más importantes cuánto más nos impliquemos en su defensa. Quizá sea ese el problema, que en este tiempo de relativismo moral, no tenemos, no tiene nuestro gobierno ni nuestra sociedad los valores fundamentales claros. Así, estamos en Afganistán (o en cuialquier otro sitio en conflicto) como gesto, no como decisión y compromiso firmes. Enviamos soldados y les ponemos una boina azul y así nos convencemos de que van en misión de paz y tranquilizamos nuestros complejos pseudo pacifistas. El color de la boína, azul, amarilla, es más importante que el blindado o el helicóptero.

Si vamos de construcciones, no es al ejército al que hay que enviar. Y si enviamos al ejército, que es lo que hay que hacer cuándo se libra una guerra que sí nos afecta, entonces dejemos que actuen con todas sus capacidades.

jueves, 8 de octubre de 2009

Buscarse la vida

Buscarse la vida es algo muy español. Tanto es así que da nombre a un clásico como El Buscón, llamado Don Pablos, ejemplo de vagamundos, única novela del genial Francisco de Quevedo.

La picaresca es la historia de los buscavidas que en un tiempo a la vez de riqueza, oportunidades e injusticia social, trataban de abrirse camino en la vida, subir peldaños en la escala social y asegurarse un sustento más allá del día a día. Una gran mayoría de españoles de aquel siglo de oro y sombras se "buscaron la vida" de diversas formas, emigrando a las Indias, enrolándose en los tercios, sirviendo a (y sirviéndose de) la Iglesia o haciendo de Lazarillo o don Pablos.

Hoy en día, en esta época de crisis económica y de otro tipo en la que estamos ahogándonos, parece que la única salida que nos va a quedar a los españoles es también buscarnos la vida.

Por primera vez en años vuelve a crecer el número de españoles que se van a hacer la vendimia a Francia, de repente abundan los fontaneros y chapuzas a domicilio, se incrementa la economía sumergida hasta niveles de hace 20 años, se revierte la tendencia y más gente emigra al campo que de éste a la ciudad, surgen pequeños negocios de servicios de todo tipo....la gente ha decidido que ya es hora de buscarse la vida, de hacer algo por su cuenta y no esperar a que cambie el viento y traiga el maná del cielo del Estado.

Estos signos, estos nuevos indicadores, que sin duda tienen la lectura de la crisis económica, aportan también indicios positivos de que algo está cambiando. Va a tener razón la señora ministra, esa que tiene que trabajar el doble para que se la reconozca, aunque la verdad es que notarse, no se nota que trabaje o produzca algo positivo. Digo que va a tener razón en que hay brotes verdes en la economía. Sin embargo lo que está pasando, lo que está cambiando no tiene nada que ver con las políticas improvisadas de nuestros gobernantes.

Lo que de verdad está ocurriendo es que la gente se ha dado por fin cuenta de que o se buscan la vida por ellos mismos o nadie va a venir a regalarnos el Infiniti o el plan de pensiones. O lo hacemos nosotros mismos o no lo va a hacer un político cortoplacista, más preocupado por las próximas elecciones autonómicas que por el bienestar de sus conciudadanos.

Efectivamente hay más camiones en la carretera, los bares y restaurantes están más llenos, se vuelven a ocupar locales y oficinas y los bancos empiezan a soltar un poco la soga que ahoga al crédito. Y esto ocurre porque un buen ´número de españolitos de a pie han decidido que se van a buscar la vida.

Hace 8 años, en plena crisis financiera Sudamericana, en los meses anteriores y posteriores al famoso corralito financiero decretado por el ministro Cavallo en Argentina, tuve ocasión de viajar con frecuencia a Brasil y la misma Argentina. Por aquel entonces el pib per cápita de Argentina era doble que el de Brasil, $13.000 frente a $6.500.

Sin embargo el ambiente en las calles y las oficinas, los despachos y las fábricas, las favelas y los ranchitos era bien distinto. En Brasil hervía a borbotones las ganas de cambiar, de evolucionar, de crecer, de dejar atrás años de autarquías y golpes, miserias y desigualdades. Miraban al futuro y los brasileños, sin esperar nada de gobierno alguno, se buscaban la vida.

En Argentina en cambio miraban hacia atrás con melancolía, suspiraban por un no se que tiempo dorado que sólo existió de forma efímera, pero que quedó grabado en una ideología política retrógrada y en un subconsciente colectivo dónde el ciudadano debe esperar del gobierno solución a sus problemas, cine de barrio y fútbol los domingos, derechos únicos que emanan de la "esencia mineral de la madera" como dice el tango, por el hecho de ser argentino. Sistema que anula voluntades e iniciativas, que busca la vida en la memoria imaginada, que mira al gobierno entre queja y cacerolada esperando que otros le resuelvan el problema.

El resultado es que 9 años después, el pib per cápita brasileño ha igualado al argentino, que tras altibajos artificiales, producto de políticas más financieras que económicas, vuelve a los $13.000. (fuente: CIA World Factbook).

Y además Río se lleva las Olimpiadas y el Mundial de fútbol. Y tienen empresas que crecen y atraen capitales e inversión. Y Brasil encabeza los BRIC y las top models y si no fuera por Obama, que con su encumbramiento a los altares ensombrece a todos, su presidente Lula también encabezaría la lista de los políticos más admirados del mundo.

En España en ese periodo también hemos doblado el indicador, pasando de $18.000 a $33.000 según la misma fuente, al pairo de construcción y euro, inmobiliario y obra pública. Pero también de buscavidas y buscones, de innovadores y emprendedores, de empresarios y autónomos que decidieron aprovechar el buen momento y se buscaron la vida y la hacienda.

Pero de repente se nos ha caido todo y ahora andamos anonadados por la crisis del nuevo rico que ha perdido la memoria de cuando era pobre y se buscaba la vida. En nosotros está elegir qué queremos hacer ahora. Mirar a Argentina, adónde parece que mira el gobierno, o mirar a Brasil y salir a buscar y hacer crecer los brotes verdes.

Si lo que estamos viendo, más camiones, más actividad, más iniciativa, responde a un cambio de actitud y a tomar las riendas de nuestro destino, entonces si que veremos la salida a la crisis que tanto ansiamos.

P.D. Si alguno de mis amigos y lectores argentinos se siente molesto por mis comentarios sobre su país, pido humildemente disculpas. Si hablo así es por que a mí también me duele.

domingo, 4 de octubre de 2009

La corazonada

Parece que la corazonada de Gallardón y otros muchos miles, millones de madrileños y españoles, que a veces más parecia cabezonada, no se ha cumplido finalmente y los coítos (los miembros del Comité Olímpico Internacional) han preferido la samba al chotis, el ritmo carioca a la movida madrileña y las playas de Rio al río Manzanares y su playa.

Es lo que tienen las corazonadas, que a veces se cumplen y a veces no, que si no serían certezas. Y digo yo que los brasileños también tendrían su corazonada, a ritmo de bossa nova, "como gosta voce".

Así que ahora que no organizaremos los juegos del 2016, que siempre me pareció algo de ciencia ficción, odisea en el espacio-tiempo de una ciudad a la que todavía le falta algo, quizá nos podamos dedicar a organizar otras cosas, otras olimpiadas para el ciudadano, más próximas en el tiempo y en la percepción del madrileño de la calle.

Así, podríamos organizar las olimpiadas de la limpieza urbana y conseguir de una vez por todas que Madrid sea una ciudad limpia. Estableceríamos varias pruebas y disciplinas, por ejemplo eliminar las cacas de perros, tarea que exige de una gran coordinación entre el animal y su dueño y en la que normalmente este último no está a la altura del canino.

Otra prueba sería la recogida de basuras, donde el reto parece inalcanzable: conseguir que los contenedores de reciclaje no estén desbordados y rodeados de basura, sino limpios, bien aparcados y que los participantes acierten en introducir sus desechos dentro, y no fuera, es sin duda una gesta olímpica que exige más acierto que los tiros de tres de Rudy.

También podríamos organizar las olimpiadas de la simpatía y la buena educación. Estas si que exigirían la participación ciudadana, que tan favorable a la corazonada de Gallardón se ha mostrado recientemente. Aquí también estableceríamos varias categorias: el trato amable con el vecino, sonreir a tus compañeros de viaje en el transporte público, ceder el paso con una sonrisa en el enrevesado trafico madrileño y un sinfín de otras pruebas.

Algunas se reservarían para los más jóvenes y podrían combinar higiene social con civismo, por ejemplo no hacer botellón, pastillón y condón en los mismos parques donde al día siguiente juegan los niños recién salidos de la guardería (con sus tatas/cuidadoras bolivianas, como ya quedó evidenciado en otra entrada anterior de este mismo blog).

Claro que también las autoridades públicas (de toda administración que aquí no tenemos tanto remilgo con el Estado o la autonomía) tendrían su participación en estas olimpiadas: en su caso organizaríamos las olimpiadas del buen trato al ciudadano. Estas pruebas requieren de un gran esfuerzo de reeducación ya que romperían con uno de los axiomas de la función pública: el ciudadano no tiene razón. Habría que empezar por redactar una nueva carta olímpica que recogiera por ejemplo que el ciudadano es un ser inteligente, que debe ser tratado con respeto y hasta gratitud ya que es quién al final paga la factura, todas las facturas, y que el funcionario público está a su servicio y no al reves.

Asi que el señor Gallardón y los otros ilustres miembros de la candidatura, desgraciadamente ya fallida, tienen en estos ejemplos, y muchos otros, la oportunidad de reencauzar sus energías y buenas intenciones de convertir Madrid en una metrópoli mundial, no a traves de las olimpiadas del futuro, sino transformándola en campeona olímpica de la limpieza, la amabilidad, el buen trato a la persona, el civismo, la convivencia, la transparencia, la responsabilidad ciudadana. Hacer de Madrid la ciudad con todos los récords en calidad de vida, una ciudad dónde sea fácil vivir, hacer negocios, pasear, criar a nuestros hijos y cuidar a nuestros mayores.

Esa sería mi corazonada, pero no se por qué me da que no va a ganar tantos adeptos como la otra y al final también nos quedaremos sin estas olimpiadas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Clases pasivas

Hoy he paseado, o mejor cruzado, un parque céntrico en Madrid. El día era soleado e invitaba a sentarse en un banco y disfrutar de un momento de tranquilidad en el agobiante día de trabajo madrileño.

Allí se veian niños recién salidos de la guardería concertada acompañados por sus cuidadoras (antes tatas) bolivianas. El sistema de colegios y guarderías español es universal y combina a la perfección (si es que la perfección es alcanzable) la necesidad de educar a los niños desde temprana edad con los derechos laborales de los trabajadores escolares, lo que hace inevitable la contratación de cuidadoras no especializadas, en ocasiones incluso poco indicadas, para cubrir los largos lapsos de tiempo, a diario así como de forma acrecentada durante las vacaciones, que se producen entre los horarios de colegios y guarderías, y los horarios de los padres y madres trabajadores. No se muy bien por qué, pero los horarios de estos últimos son mucho más largos que los horarios de los trabajadores de guarderías y colegios. Tampoco sé si esto obedece a la fuerza de los sindicatos del sector educativo que han hecho valer sus reivindicaciones horarias por encima de cualquier otra, a la debilidad de los sindicatos de los otros sectores donde trabajan papá y mamá, o forma parte de las políticas de fomento de la inmigración, que también pudiera ser.

Observando los juegos de los niños hay una variopinta población que ocupa la mayoría de los bancos del parque. Hay hombres de mediana edad, sólos o en parejas, unos mejor vestidos otros peor afeitados. La mayoría tiene un periódico en sus manos, abunda la prensa gratuita, en unos casos lo leen y en otros lo estrujan. Son representantes de la nueva, y al paso que vamos, mayoritaria clase social de trabajadores en paro. La alegría de los niños y los mensajes melosos del gobierno sobre las prestaciones sociales no parecen ejercer ningún efecto sedante, sino más bien todo lo contrario y abundan los gestos hoscos, los ceños fruncidos, las miradas preocupadas.

Lo que si tiene efecto sedante es el líquido oscuro que beben directamente del envase de cartón un grupito de sin techo que ocupan otros dos bancos. En este caso y sin distinción todos van mal vestidos y peor afeitados. Aunque no oigo nada de lo que dicen, la conversación es claramente circular, sin salida, sin dirección, seguramente como sus vidas.

La tranquilidad en cambio domina en otros bancos poblados por personas de la tercera edad como se dice ahora, ancianos y ancianas, viejos y viejas, abuelos y abuelas, jubilados y jubiladas, todos y todas sentados al sol, solos o en compañía, en algunos casos en su silla de ruedas o apoyados en su andador, muchos acompañados de una cuidadora boliviana. Ellos ya han hecho todo lo que tenían que hacer y ahora se sientan en el parque bajo el cálido sol de septiembre, que el invierno es muy duro.

Idílica visión la del parque, llenos sus bancos de personas que ven el mundo a otra velocidad, mucho más despacio. Tan despacio que no están en activo. Clases pasivas se llamaban antes e incluía a jubilados y discapacitados. Ahora, capas menos favorecidas de la sociedad según la terminología suavizante tan en boga en la activa clase política, perceptores de ayudas y subsidios de todo tipo, acreedores de prestaciones, receptores de derechos sociales, destinatarios de leyes de igualdad y dependencia, decretos de extranjería o desempleo. Ejemplo perfecto del universo Bibiana o Leire, Corbacho o ZP.

Mientras, me levanto del banco y retomo mi camino hacia el agobiante día de trabajo, a reincorporarme a mi papel en las menguantes clases activas a las que todavía pertenezco, y que sufragan por una mal llamada solidaridad impuesta a esas clases pasivas, cada vez más numerosas. Y el problema no es compartir o subsidiar a niños y jubilados, a parados y dependientes. El problema es que cada vez hay menos activos para más pasivos. Y Bibiana y Leire, Corbacho y ZP y los otros no quieren saber nada de eso.

No quieren ni escucharlo, porque no han sido nunca clase activa.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El mundo es una patera

Año a año, mes a mes, día a día siguen llegando las pateras. Ya casi no son noticia, o lo son pero no las registramos.Es como cuando oimos pero no escuchamos. Llegan pateras pero no lo pensamos.

Algunas, muchas no llegan; o llegan a medias, la mitad de sus pasajeros ahogados, la mitad deshauciados. Pero no sabemos cuantas no llegan, cuantas se pierden por el camino, en la oscuridad de la noche del Estrecho, en la soledad de la inmensidad atlántica.

Pateras en la noche, cruzando un mar nunca visto ni soñado por sus ateridos y aterrorizados pasajeros, rumbo incierto a un país imaginado y sí soñado.

Me quiero imaginar las conversaciones en la aldea a la tenue luz de la luna y las escasas bombillas. Conversaciones largas, en voz baja, con la mirada perdida en sueños de una vida futura de abundancia, de oportunidad al otro lado del gran lago salado y oscuro. Conversaciones repetidas una y otra vez hasta que una noche, ya hay uno menos en la tertulia, uno menos que partió a la costa, con sus ahorros y los de su familia, empeñada la chabola, los pocos bienes que se pueden empeñar, empeñada la vida en cruzar el mar.

Me puedo imaginar la espera en los puertos, la búsqueda del mediador, del traficante, del patrón que les encuentre un lugar en la próxima patera, un trozo de banco de madera a donde atarse para que las olas no lo tiren al mar, un hueco donde guardar el escaso equipaje que servirá de almohada, manta, hogar. Un billete al futuro incierto que les aguarda al otro lado del agua, a través del infierno.

Pateras en la noche que salen de puertos oscuros a un viaje para el que nada les ha preparado, a través de un mar nunca visto ni soñado. Viaje interminable. Imagino la primera noche en la mar cuando el miedo vence irremediablemente al sueño y a la imaginación. Caras oscuras y asustadas, un canto en la noche con voz temblorosa, vano intento de vencer el terror. El llanto callado de una mujer joven, el llanto aterrado de un niño.

Pateras en la noche engullidas por olas negras y crestas blancas, que remontan y vuelven a ser engullidas. Frío, frío, llanto, miedo, frío, hambre, olores de hombres y mujeres apiñados y aterrados, humedad y frío.

Cuando llegan, los que llegan, descubrirán que el sueño no era tan hermoso, que el maná no cae del cielo, que la tierra de abundancia está llena tambien de miserias y dificultades. Muchos descubrirán que en la travesía han perdido algo irrecuperable, algo que les mantenía despiertos en aquellas conversaciones en la aldea, la ilusión de prosperar, de vivir en un mundo lleno de luz y comida y ropa y cosas brillantes.

Pero muchos encontrarán un camino, a traves de la playa, del top manta o del rastrillo callejero. A traves del piso (patera) en Tetuán, del Seat Panda, del colmado o la peluquería afro encontrarán su camino y su fortuna.

Y alimentarán con su suerte y su historia otras ilusiones, otros sueños, otras conversaciones en la aldea, en cualquier aldea, en los barrios de hojalata de Lagos o Dakar, Benin, Conakry o Lomé. Conversaciones en las que no se hablará de la oscuridad, del miedo, del frío, de los que no llegaron, de los que engulló el mar, de los que se perdieron en tierra, de los que devolvieron desde la frontera en otras pateras con alas, de los que abandonaron en el desierto.

Solo hablarán, del sueño, de la ilusión, de la vida de abundancia al otro lado de las olas.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El referéndum (o la república independiente de mi casa)

He decidido convocar un referéndum para votar sobre la independencia de mi casa.

Es cierto. Somos diferentes. Tenemos una historia propia. Estamos orgullosos de nuestra identidad. Hablamos de aquella manera. Nos sentimos independientes. Y vamos a conseguirlo!

Claro que quizá haya que hacerlo por partes. Yo creo que podemos empezar por solicitar la segregación de nuestra calle del distrito municipal, alegando falta de inversión, gestión alejada de los intereses de los habitantes de nuestra calle, ausencia de diálogo y de voluntad política de reconocer nuestras diferencias, y sobre todo, que los de nuestra calle pagamos más de lo que recibimos, que hace que no arreglan la acera ni se sabe. Quizá pudiéramos asociarnos con otras calles que se encuentren en la misma situación que nosotros y así hacer más fuerza.

Una vez conseguida esta segregación nos plantearíamos la secesión de nuestro edificio del resto de edificios de nuestra calle. Nuestro edificio es el más antiguo con diferencia. Ha sido edificio residencial durante más tiempo que los otros edificios de la calle y tiene mucha más solera. Es más, el resto de edificios deberían quedarse todos asociados a la calle y no pretender segregarse también y tener independencia, que aquí cualquiera se cree con derechos históricos.

Es entonces, una vez conseguida la independencia de nuestro edificio, nuestra ínsula, por fin, anhelo histórico largamente esperado por nuestros convecinos, es entonces digo cuando habríamos conseguido el impulso político necesario para convocar un referendum que propiciaría la independencia de nuestra casa, un cambio histórico, planetario diría yo, dados los lazos que unen a nuestra familia con Estados Unidos y los países más importantes de nuestro entorno, que nos llevaría a una nueva dimensión de lo político, de la organización de lo público, la Europa de las familias, la alianza de las generaciones. Un nuevo espacio de libertades y derechos ganados democráticamente frente a las organizaciones Estado, al poder omnímodo y casi tiránico del Ayuntamiento de mi ciudad a través de una organización de distritos y calles que encorseta el ansia de libertad y expresión de mi familia. Por fin la libertad y la independencia.

De momento estamos todas las fuerzas de mi casa en sintonía para conseguir este objetivo de máximos; no hay disensiones entre las distintas facciones que recogen sobre todo intereses divergentes de género y generación. Luego ya sí, una vez conseguida la independencia, ese frente posiblemente se rompa y empezaremos la batalla democrática por el poder dentro de la república independiente de mi casa.

Claro que ya se alzan voces que exigen que no se hable de mi casa, sino de "nuestra" casa. Además el término "casa" parece que está en cuestión: frente a posiciones más conservadoras ligadas al poder fáctico tradicional en nuestra familia que abogan por el término "hogar", y que estarían dispuestas a aceptar el término "casa", otras voces más progresistas que recogen el sentir de las clases más jóvenes y los grupos más proximos al feminismo, exigen la abolición de cualquier nombre que pueda asociarse al pasado, al concepto tradicional de familia y defienden los conceptos de "vivienda compartida", "conjunto habitacional" o incluso "ámbito doméstico de decisión".

Por otro lado existe una gran polémica en cuanto al modelo de la jefatura del "espacio doméstico compartido": frente al modelo de "república independiente", defendido por los que se sienten muy cómodos en el seno de organizaciones transnacionales de origen sueco que se han distinguido en los últimos años por defender este concepto, algunos abogan abiertamente por la monarquía al grito de "Mi casa, Mi castillo", defendiendo la decoración estilo imperio.

Menos mal que, previsoramente, me he reservado un pequeño despachito en el que siempre podré refugiarme de las batallas políticas que se avecinan cruentas y apasionadas por el poder en nuestro... ¿condominio?.

Y si esto me saliera mal, me retiraré a la escalera de servicio: allí en la tranquilidad del patio trasero, y protegido por los abruptos escalones y los oscuros rellanos me haré fuerte y combatiré con todas mis energías por mis derechos históricos y mi independencia. "En pie patriarcas de la tierra, en pie desposeida legión...".

Postdata: al cierre de esta entrada en el blog, estoy en efecto atrincherado en el rellano de la escalera de servicio de mi casa. Me han cerrado el acceso a la calle y a la azotea. No tengo agua ni comida. Las fuerzas opresoras, seguramente obedeciendo intereses de alguna organización del Estado, no reconocen mi soberanía ni mis derechos históricos y no cejarán hasta mi rendición. Sin embargo yo resistiré compañeros: Visca la escalera de servicio! Askatasuna al patio trasero!

sábado, 5 de septiembre de 2009

El Limpia v2.0 (o la evolución de un clásico)

En una entrada anterior hablábamos de mi Limpiabotas habitual, de su pequeño negocio y de nuestro respeto por quien decide buscarse la vida con ingenio, osadía y esfuerzo.

Como quiera que todo evoluciona, la fotografía adjunta tomada por Kowalsky en Atlanta, EEUU, ilustra un camino, una forma de evolución y desarrollo de la profesión que, puedo asegurar, mi Limpia de la glorieta madrileña no ha vislumbrado aun u que posiblemente no se puede ni imaginar.
En cualquier caso, bienvenida la innovación y el progreso de una profesión que algunos daban por muerta, pero que, a la vista esta, sigue viva y despertando muchisimo interés.

jueves, 3 de septiembre de 2009

El último pasajero del IB 3034

Esta vez había organizado mi regreso de vacaciones con tiempo e inteligencia. Al caer el 30 de agosto en domingo, pensé que las carreteras estarían llenas de coches no sólo ese día, sino también el lunes. Así que muy ufano reservé un billete de avión a primera hora el lunes 31 de agosto, lo que me permitiría llegar a buena hora al despacho en Madrid y disponer de un día completo de trabajo sin agobios en la carretera.

Con tranquilidad e íntima satisfacción por mi sabia decisión llegué el lunes al aeropuerto de Málaga con tiempo suficiente para tomar un cafe, pasar los controles de seguridad y esperar plácidamente a embarcar junto a los otros pasajeros. Durante ese breve rato de espera pude observar a algunos de mis compañeros de viaje. Muchos regresaban como yo de sus vacaciones, no sólo a Madrid, sino también a otros destinos y tenían vuelos de conexión en Barajas. Había varios americanos, del norte y del sur en esa situación y me fijé con simpatía en una joven familia con dos niños pequeños que, como luego confirmé, tenían toda la pinta de ser de Chicago.

Otros pasajeros empezaban con ese viaje sus vacaciones, como las dos parejas malagueñas de mediana edad en camino a Praga, la pareja (?) de chicas que viajaba a Miami, o un grupo con aspecto zarrapastroso que se dirigía a Nueva York. Por último, un tercer grupo de pasajeros viajaba por trabajo, la mayoría malagueños en viaje de negocio a diversos puntos de España y Europa.

Con puntualidad y una alegre anticipación en el ambiente embarcamos y tras las oportunas salutaciones de la tripulación, el avión empezo su rodadura por la pista. A los pocos segundos sin embargo un súbito frenazo nos hizo levantar la cabeza a algunos. El frenazo fue seguido de unos cuantos bloqueos de ruedas más y es entonces cuando presumimos que algo no iba del todo bien. En efecto, el capitán nos informaba a continuación de una avería en el sistema de frenado del avión que obligaba a dirigir el avión a un área de aparcamiento y avisar a los mecánicos de mantenimiento.

Cualquiera que haya volado con cierta frecuencia sabe que cuando pasa algo así los tiempos se alargan de forma desesperante y así fue esta vez también. Al rato resultó evidente para todos, incluido el comandante del avión que la cosa iba para largo y ordenó el desembarco de los pasajeros, así que de vuelta a la terminal.

Ahí empezó un cúmulo de despropósitos por parte del personal de tierra de Iberia. Se dice que la mejor política de servicio al cliente no es aquella que gestiona la normalidad sino la que se enfrenta a una crisis con éxito. Según escribió un antiguo CEO de SAS (referencia muy apropiada en este caso), cada contacto con un cliente es un oportunidad de entusiasmarle, es un momento de la verdad. Qué ocasión perdida! Qué de momentos de la verdad perdieron durante ese día.

En principio se nos dijo que seríamos informados cada media hora sobre la marcha de los acontecimientos y las decisiones o medidas que se iban a ir tomando. Así fue durante las primeras dos horas pero luego la información desapareció y con ella cualquier atisbo de racionalidad y organización, sentido y procedimiento en la coordinación de una solución para los 150 pasajeros dejados en tierra en el aeropuerto de Málaga.

Resulta que el avión no pudo ser reparado en tiempo y hora. Resulta que no había otro avión disponible, ni en Málaga, ni al parecer en otro lugar, ni de Iberia ni de otra compañía. Resulta que los dos vuelos vespertinos con destino a Madrid estaban sobrevendidos y no tenían plazas libres. Resulta que no había personal suficiente, ni una sala o lugar acondicionado con terminales que permitieran gestionar la recolocación de los pasajeros en vuelos de otras compañías. Resulta que ni un sólo responsable por encima de supervisor se tomó la molestia de asomarse a ver que pasaba, ni le dedicó un minuto a pensar como gestionar mejor una solución.

A eso de las tres de la tarde llegó una noticia que se dispersó rápidamente entre los pasajeros del vuelo IB 3034 de esa manera informal y etérea en que se corren los rumores y las malas noticias:parece ser que Spanair ponía a disposición de Iberia 70 plazas en su vuelo de las 7.30 a Madrid. Eso era todo lo que había disponible ese día; no todos íbamos a tener plaza, el resto volaría al día siguiente.

Como no podía ser de otra manera, no se arbitró un procedimiento ordenado y rápido de asignación de esas 70 plazas y los pasajeros nos vimos obligados a reubicarnos de nuevo en otra cola, en otra ventanilla, cargando con nuestro equipaje y nuestro creciente enfado, para obtener una plaza en el ansiado vuelo de Spanair. Eso sí, nos dieron vales de comida (aunque lo que de verdad queriamos era volar a Madrid, no un sandwich y una coca cola).

No se si hubo algún criterio en la asignación de plazas en ese vuelo de Spanair. Mi sensación es que no, aunque es cierto que la mayoría de los pasajeros que tenían conexiones con vuelos intercontinentales, ya para el día siguiente, obtuvieron plazas. Lógico, teniendo en cuenta que de lo contrario hubieran perdido otro día más y posiblemente hubiera corrido sangre (sudor y lágrimas ya las hubo). Otros psajeros optaron directamente por volar un día más tarde y quedarse esa noche en Málaga. El caso es que yo no conseguí plaza en el vuelo de Spanair y con desaliento vi como mis compañeros de fatigas fueron obteniendo sus tarjetas y marcharon hacia su destino.

Adiós Spanair, vuelta a Iberia. Mis opciones, si quería volar ese día, se vieron reducidas a esperar pacientemente en lista de espera el fallo de algún pasajero en el último vuelo del día de Iberia con destino a Madrid.

Allí estaba yo mirando con rencor a los alegres y previsores pasajeros, mucho más listos que yo me parecían, que acudían con su reserva al mostrador de facturación a recoger su tarjeta de embarque para ese vuelo. Cada pasajero era una oportunidad menos para mi, que ya llevaba por entonces 10 horas en el aeropuerto. La fila era inacabable y yo me consumía. Por fin pasó el último y me acerqué al mostrador dónde cerraban el vuelo, junto con otros dos o tres almas en pena como yo para ver si el destino se apiadaba de nosostros. "El vuelo está sobrevendido y no quedan plazas" oí que decía el supervisor de facturación. Aún así me acerqué al mostrador únicamente para que me confirmaran que ya no había asientos disponibles en el vuelo.

Medio aturdido por la noticia alcancé no obstante a oirle decir: "Si quiere puede intentarlo en la puerta de embarque. Hay 14 pasajeros que han facturado desde casa, a lo mejor falla alguno". En breves segundos sopesé mis opciones; ya de perdidos al río, sin pensarlo dos veces me dirigí por segunda vez en el día al control de seguridad, hice la consabida cola, me quité el cinturón, el reloj, el móvil, los zapatos etc....la máquina pitó como siempre y tras ser convenientemente palpado y auscultado, corrí ciego hacia la puerta de embarque B22 mientras oía por los altavoces "Última llamada a los pasajeros con destino Madrid...."

Cuando llegué a la puerta de embarque sólo quedaba una empleada de tierra que estaba cerrando el vuelo. Presenté mi tarjeta de lista de espera y esperando lo peor oigo que en efecto hay una plaza libre pero que yo no figuro en la lista de espera así que no me puede dejar embarcar. No me lo podía creer! No sé que cara puse, cómo me contuve para no gritar de frustración, cómo supliqué y rogué, el caso es que la señorita accedió a llamar a la compañía y ante mi insistencia y apelación a su sentido de la compasión y una vez que hube demostrado una vez más mi calidad de náufrago del vuelo IB3034, conseguí por fin el acceso al avión.

Por fin! Premio a mi tesón y determinación, mi fe en mi suerte, mi baraka, 11 horas más tarde había conseguido una plaza para volar. A trancas y barrancas, con mala organización, vuelo sobrevendido y todo, pero al final Iberia me iba llevar a su destino.

Ahora viene lo mejor. Al entrar en el avión y mientras me dirigía a mi asiento empecé a ver caras conocidas que me miraban con signos de reconocimiento: mis amigos de Chicago, las chicas de Miami, el grupo con destino a Praga y muchos más, todos habían conseguido meterse en el mismo vuelo! Cuando me senté por fin en mi asiento y pude relajarme un poco y fui a coger la revista de a bordo caí en la cuenta: no estaba en el vuelo de Iberia, me había metido a capón, sin reserva, ni lista de espera, ni ningun documento en el vuelo de Spanair!

Viva la organización de las compañías aéreas!

martes, 11 de agosto de 2009

El Limpia

Mi camino diario al despacho es una fuente de inspiración y reflexión. Esos escasos 20 minutos ida y otros tantos de vuelta por el centro de Madrid me permiten pensar, reflexionar, organizar el día o la agenda para el siguiente. También me permiten contemplar y conectar con la ciudad, encontrar su pulso y su estado de ánimo a través de las caras, actitudes y movimientos de su gente.

En mi trayecto diario se encuentra mi limpiabotas. Es un profesional impecable que le dedica no menos de 15 minutos a la tarea de limpiar, lustrar y dar esplendor a unos zapatos cada vez con más kilometros en sus suelas. Esos 15 minutos son también para mí, tiempo extra ganado al día, placer insustituible y que seguramente es similar al que experimentaban las mujeres cuando iban a la peluquería y se sentaban con sus rulos debajo de esos secadores con forma de campana. Durante esos 15 minutos me paro y sólo contemplo, escucho, absorbo, sin prisa, sin agobio, sin la insidiosa necesidad de estar haciendo algo.

El Limpia es un hombre de unos 55 años, curtido en la calle, no en vano se pasa 8 o 10 horas al día a la intemperie. De origen polaco, todavía se le nota el acento en su español parco, limitado, no por conocimiento, sino por poco hablador. Su material de trabajo, taburete bajo, silla para el cliente y posapies con cajón para guardar sus enseres, es de fabricación casera, funcional, y él lo cuida con atención y se asegura que el cojín dónde se sienta el cliente esté limpio y ahuecado.

Mientras se esmera en su trabajo, mucha gente que pasa al lado en esta zona concurrida de peatones mira y observa la estampa: el cliente sentado en la silla, lee el periódico, fuma o contempla el entorno, mientras el limpia, acuclillado en su taburete cepilla con ahínco los zapatos del señorito. A muchos, sobre todo jóvenes se les hace un pelín extraño; cada vez hay menos limpiabotas en las calles de nuestras ciudades. A otros les irrita la visión y no es difícil sorprender una mirada de reproche: son los que piensan que la función del limpiabotas es humillante y que el cliente es un explotador de una situación de necesidad.

Calculo que el Limpia se lleva a casa unos 35 o 40 euros, netos de gastos, de media diaria, lo que le convierte en un mileurista más, como la mayoría de los españoles y por tanto de los que pasan por su lado con mirada crítica. Se aplica con dedicación a su tarea y no puede reprimir una mirada de orgullo por el trabajo bien hecho cuando da por terminada la faena. No escatima esfuerzos si un par le lleva más tiempo; él trabaja para el resultado, no mira el reloj y sólo cuando está satisfecho del brillo y aspecto de los zapatos levanta su mirada franca con una media sonrisa buscando la aprobación del cliente, que por supuesto siempre obtiene.

Quienes miran con ojo crítico, a quien ofenden es al Limpia, denigrando su forma honrada y profesional de ganarse la vida, de cubrir una necesidad y atender la demanda de una clientela que repite y se encuentra a gusto con su servicio. Quien se sienta en la silla respeta más al limpiabotas y su trabajo de lo que lo hace el inquisidor peatón que no entiende que cualquier trabajo es honrado en sí mismo si se hace bien, cubre una necesidad y se retribuye por su valor.

Los limpiabotas han casi desaparecido de las calles, plazas y bares de España. Sin embargo todavía es frecuente encontrarlos en EEUU, en aeropuertos, estaciones, palacios de ferias y exposiciones, incluso en la calle. Allí disponen de grandes sillones elevados dónde se sienta el cliente de forma que el limpia trabaja de pie. Los limpia agitan sus trapos para atraer a los clientes y ofrecen otros servicios: cafe, periódico, cigarrillos, como hacían antes aquí. A nadie se le ocurre mirarlos con desdén y como mucho encuentras miradas de asombro en los turistas japoneses que los fotografían.

Yo no voy a criticar nunca a quien se "busca la vida" de una manera honrada, trabajando, buscando otras vías de ganarse la vida, en vez de limitarse a engrosar sin más las listas de subsidiados. Al revés, le miraré con respeto como lo hago con mi limpiabotas.

domingo, 26 de julio de 2009

¿Quién es el culpable?

Esta sociedad española que nos ha tocado vivir y de la que formamos parte tiene una relación conflictiva y contradictoria con la culpa y la responsabilidad.

Para ilustrar esta afirmación nos pueden valer dos ejemplos trágicos y recientes: la muerte de Rayan, el bebé prematuro víctima de una trágica confusión de catéteres y el accidente que costó la vida a los cinco bomberos en el incendio forestal de hace unas semanas en Tarragona.

Más que en analizar los hechos, ya sobradamente comentados, quiero fijarme en las reacciones ante los mismos.

En el caso de Rayan, la noticia nos inundó de horror y pena, ya que al hecho ya de por sí trágico, se unía la coincidencia maldita de que su madre acababa de fallecer como la primera víctima en España de la nueva gripe A. Inmediatamente, y sobre todo tras conocer la causa de la muerte, esa inexplicable confusion de la vía nasogástrica con la intravenosa, nos tornamos hacia la enfermera responsable y nos preguntamos como alguien puede equivocarse de esa manera. Sin embargo los mecanismos corporativos se pusieron inmediatamente en marcha: culpar a la profesional es criminalizar a la profesión. Los medios son, siempre lo son, insuficientes, el hospital, la gerencia no habían previsto que esto puede pasar, la formacion es insuficiente, los cambios y traslados de personal son perversos, ocurren mas casos similares.....

A esta reacción corporativa, perfectamente orquestada por el órgano de colegiación de los profesionales de la enfermería y coreado por los sindicatos se unen dos hechos mas: la familia es de origen marroquí, y nuestros queridos primos del sur y sus gobernantes no pierden tiempo en organizar una respuesta (avión real incluido para transportar el pequeno féretro de Rayan, cuando ignoran durante meses los restos de los que mueren en las pateras) que amplifica el impacto y el eco de esta tragedia. En segundo lugar, tras llorar la muerte del pequeño, nos reflejamos en los que viven y nos imaginamos el tormento y el sufrimiento que tiene que estar pasando la enfermera y nos imaginamos por un momento lo mal que lo estaríamos pasando si fuéramos nosotros los que estuviesemos en su pellejo.

Así que las simpatías se tornan lanzas y de pronto ya no vemos responsabilidad alguna en la profesional, ya no vemos error humano de una persona normal y corriente, de uno de nosotros, ya no vemos culpabilidad, ni negligencia ni descuido. La culpa, de tenerla alguien, la tiene el gerente, los responsables, la dirección, los políticos, la privatización encubierta de la Sanidad en Madrid, el sistema. No hay responsabilidad individual, ni exigencia de la misma. La culpa se colectiviza y por elevación se asigna al sistema en su conjunto. Se diluye y todos nos sentimos aliviados por que si un día nos pasa a nosotros, nos equivocamos y metemos trágicamente la pata, la sociedad nos tratará igual y diluirá nuestra culpa y la responsabilidad estará en el sistema, la política, la falta de previsión de los directivos, no en la responsabilidad individual de un profesional que por serlo está sujeto al acierto y al error.

En el caso del incendio de Tarragona vemos un ejemplo distinto pero que también refleja nuestra dificultad con la responsabilidad y la culpa. En este caso el incendio provocó la muerte de cinco bomberos que quedaron fatalmente atrapados y rodeados por el fuego. El fuego, elemento primordial de la naturaleza, creador y destructor a la vez, se propagó imparable alimentado por las altas temperaturas, la sequedad ambiental, el fuerte viento y la gran masa de vegetación. Cuando las fuerzas de la naturaleza se disparan es difícil pararlas. Pero en este caso no nos resignamos a no culpabilizar a alguien porque podíamos haber sido nosotros los que muriéramos en el incendio, eran uno de nosotros, así que alguien tiene que ser culpable.

El alcalde de la localidad, en un ejercicio de irresponsabilidad asombrosa declaraba a las pocas horas que había habido "relajación" de los jefes y responsables de la lucha contra el incendio. No había habido error de cálculo de la escuadra de bomberos que se vió atrapada por una lengua de fuego imprevisible, no había por supuesto responsabilidad en el ayuntamiento por no haber mantenido los bosques más limpios de maleza, ni más guardabosques. Por supuesto el que las condiciones ambientales fuesen ideales para la propagación del fuego no tenía nada que ver con el accidente. El accidente se podía haber evitado si alguien responsable no se hubiese relajado. Evidentement el alcalde no, él no se relajó, por si acaso a alguien se le iba a ocurrir apuntar en esa dirección, más vale un buen ataque que una mala defensa.

Por supuesto, al alcalde y a todos los que le escucharon, recogieron sus palabras, las reprodujeron y se hicieron eco de las mismas no se les ocurrió pensar que a lo mejor no lo podemos controlar todo, que el hombre del siglo XXI todavía no es capaz de dominar las fuerzas de la naturaleza cuando éstas se desatan en una tormenta perfecta, o en un incendio perfecto. Y que por tanto, los accidentes, cuando se lucha en primera línea contra esas fuerzas naturales, pueden ocurrir, sin que haya que buscar responsables en el sistema.

Ambos ejemplos ilustran el conflicto de la sociedad española a mi juicio con la culpa y la responsabilidad. Por un lado nos entra un miedo al vacío si no culpabilizamos a alguien, si no encontramos a un responsable al que poner en la picota y juzgar en la plaza pública. Pero por otro lado nos da vértigo pensar que a lo mejor un día nos puede pasar a nosotros y nos van a exigir responsabilidades, así que miramos hacia arriba y culpamos al sistema, a la falta de previsión de los responsables, de los políticos, que para eso están.

No se trata de exculpar a priori a éstos. En muchos casos existe falta de previsión, descoordinación, lentitud en la respuesta etc....pero eso no exime del juicio claro y objetivo ante los hechos concretos, y en su caso reconocer la responsabilidad individual ante los aciertos y los errores.

Y también la humildad de reconocer que "todavía" no podemos controlarlo todo.

viernes, 3 de julio de 2009

Identidades superpuestas

Stanislav Lem es uno de los más interesantes y geniales escritores de ciencia ficción. Frente a la misión evangelizadora y el estilo académico de Asimov, Lem aporta grandes dosis de humor negro y humanismo y nos enfrenta a situaciones límites que la ciencia hace imaginables pero para las que el hombre corriente no está equipado.

Una de esas situaciones se describe en un relato corto (incluido en Diarios de las estrellas) en la que un solitario viajante espacial , Ijon Tichy, descubre que ha entrado en un bucle espacio tiempo cuando se ve a si mismo en la nave espacial tratando de manipular el ordenador de a bordo. Tras una primera sorpresa empieza discutir consigo mismo hasta que pronto, en una sucesión de episodios hilarantes la nave se va llenando de muchos Ijon Tichys de diferentes edades y actitudes. No voy a dar más detalles de como resuleve nuestro viajero interestelar tan cómica y preocupante situación por si algun lector quiere leer el fascinante relato. Stanislav Lem, Diarios de las Estrellas.

Cuando tecleas tu propio nombre en Google te puedes sentir como Ijon Tichy encontrando en la nave espacial a otros Tichys que de repente ya no son él mismo. Como dice Keating, los que escribimos tenemos una veta narcisista que no podemos evitar. Hoy he escrito mi nombre en google y he visto a muchos yos, que comparten mi nombre pero no son yo. Es como si te desdoblaras y vieras diferentes Tichys que hacen y dicen cosas como si fueran tu, pero sin serlo.

Así he aprendido que estrenaré una nueva y espectacular decoración en mi Ferrari F430 Challenge. Mi ultimo concierto fue en el Café la Palma, Madrid, sábado, 20 junio 2009. En un certamen que recoge los mejores trabajos de Galicia y Portugal, he conseguido el premio al mejor filme titulado O cazador. Segun la decimotercera entrada, mi casa se puede considerar un Museo en la actualidad, pues aparte de su taller, cuenta con una sala en la cual se exhiben piezas de algunos de los grandes Maestros. Parece ser que soy un ceramista tradicional, exponente del arte popular de Tonalá representado principalmente por el barro bruñido, que es una de las cerámicas tradicionales más reconocidas mundialmente.

Como creador e ideólogo de Playing Cards Records soy fiel defensor del vinilo. De origen diverso, nazco en algún lugar de Galicia, a mediados de los setenta. Tímido y discreto, pase mi infancia sin pronunciarme (?). Luego decidi ser Indiana Jones.

Unico Cigarrero en Sabana Grande aprendi a manufacturar cigarros a los catorce años y desde entonces éste ha sido el modo de sostener a mi humilde y querida familia. Soy profesor y doctor en Historia Moderna y Contemporánea. Hasta la actualidad he sido autor de cuatro libros. Naci de nuevo el día 19 de julio de 1912 en la localidad cántabra de Reinosa para convertirme en uno de los principales responsables de la expansión de la bioquímica.

Fui bailarín cubano, ganador hace casi 30 años del primer premio del concurso nacional "Para bailar", no pense nunca en convertirme en profesional y mucho menos que enseñaría a bailar salsa al famoso cantante británico Sting y a su esposa Trudie durante una visita a Cuba.

Poliglota y comprometido, como activista por la independencia de la isla de Guam, estuve en la carcel y mantuve varias huelgas de hambre. Uno de los mejores jugadores puertorriquenos modernos de beisbol, tras jugar en los Boston Red Sox y en los Indians de Cleveland fui autor de una unidad didáctica para el aprendizaje significativo de la Geografía en la Educación.

A juzgar por el numero de entradas, estadisticamente soy filipino, con antecedentes puertorriquenos y mejicanos, nacionalizado ciudadano de los EEUU. He vivido en el Bronx NY, Polomolok, South Cotabato, Filipinas, Park Terrace, Connecticut, Puerto Rico, Rosario, Hollywood Fl y San Antonio Tx. Tengo multiples perfiles en Facebook, Twitter, Linkedin y White Pages.

Como Ijon Tichy, coexisto simultaneamente con otras identidades en internet o no tenemos ninguna identidad. Todos somos todos a la vez y google nos muestra el bucle espacio identidad y nos repetimos hasta la saciedad: 3.800.000 entradas.

Como el viajero galactico en el tiempo, ojala algun dia conozca claramente mi identidad.

viernes, 26 de junio de 2009

Dar la vuelta a la tortilla

El pasado día 23 estuve en la presentación de un libro, el primero, de mi buen amigo Juan Fernández Aceytuno. Algo bueno debe de tener Juan cuando es capaz de reunir a más de 180 personas un caluroso dia de diario a las 7 de la tarde, cuando lo que apetece es disfrutar del aire acondicionado o de la piscina los más afortunados.

Algo bueno debe decir en su libro cuando personajes ilustres como Belén Romana, Mario Armero o Manuel Conthe hacen hueco en su agenda y, no sólo se lo leen, sino que deciden acompañar y arropar a Juan en la presentación y aportar sus comentarios.

El libro habla de dar la vuelta a la tortilla, que es metáfora para cambiar el modelo, el ciclo, el tempo y las formas de la economía española en general y de la empresa en particular y utilizar la crisis en su acepción más teatral y catárquica (la palabra crisis, como bien señaló Belén Romana, tiene varias acepciones y alguna de ellas está más cerca del concepto oportunidad que de problema). El mensaje va dirigido a los directivos, empresarios y profesionales, pero apunta también a temas generales que afectan al conjunto de la sociedad: cultura del esfuerzo y no de la queja, calidad de la educación, responsabilidad individual, modelo social y político etc...

Como dirian algunos, a pesar del asunto, el libro es ameno porque está impregando de optimismo y sentido del humor, ambos aspectos bien subrayados por Manuel Conthe. Me quedo con la expresión "escepticismo constructivo" que utilizó Conthe en clara contraposición al optimismo patologico de nuestro máximo líder. Entre las muchas citas que salpican sus páginas coincido con Conthe en señalar una que refleja mucha sabiduría: "Hablaré sólo si mis palabras son mejores que mi silencio", como afortunadamente es el caso.

Otro aspecto intrínseco a todos y cada uno de los capítulos del libro es la referencia continua a los valores, a unos valores que no por intangibles son menos reales y necesarios en la construcción de la persona, la familia, la empresa o el pais. Unos valores que, aunque no exhaustivamente explicitados conforman un código de conducta que a juicio de Juan deben regir el comprotamiento y la actuación de los directivos y dirigentes. Como muchos habreis pensado, contrasta ese apasionado canto a los valores con su descarada ausencia en muchos de nuestros líderes empresariales, sindicales, sociales y políticos, que han sustituido los valores en el mejor de los casos por un utilitarismo finalista que cualquier medio justifica, y en el peor de los casos por la avaricia rampante. Como señaló Armero y coincidiendo con lo apuntado por Juan, en esa pérdida de valores vamos a encontrar muchas de las causas y los orígenes de esta actual crisis.

Uno de los valores que sin duda no le falta a Juan es la generosidad. Generosa y amablemente me cita en el libro e incluso reproduce un párrafo de este blog cuando habla de la responsabilidad individual y del término y concepto que estamos acuñando: la Responsabilidad Social Individual. Los individuos, como unidad social básica no podemos renunciar a nuestra obligación de responsabilidad con otros individuos y con la sociedad y en eso el mensaje del libro es claro contundente.

Auguro muchos éxitos a Juan con este libro y pronostico muchos más libros suyos en los que nos irá desgranando sus ideas y sus valores con un claro mensaje positivo y optimista, un poco más optimista que "escépticamente constructivo".