jueves, 16 de abril de 2009

Toros bravos



Llega la primavera. En este año está más en el calendario que en el ambiente, pero llega. El sol calienta, los días son mas largos y las plantas se llenan de brotes y hojas y flores y colores.
Se nota la primavera en la gente, las ropas, la vida en la calle, las alergias y un cierto runrun de actividad, de alegría, premonitorio de una estación de vida.

También se nota la primavera en la dehesa dónde el toro bravo reina majestuoso y solitario. Nadie le hace sombra durante sus años de libertad y pasto.

Ya nadie llama piel de toro a España. Parece que muchos se avergüenzan del toro y la tradición e historia compartidas con este magnífico animal, con esta especia única que es el toro bravo o el toro de lidia. Queremos alejarnos tanto de los tópicos del pasado ("España y pandereta", "sol y toros", "español y torero") que ya no queremos reconocernos en este animal icónico de nuestro paisaje, de nuestra tradición y folclore, de nuestra esencia.

El toro bravo en su comportamiento refleja muchas de los elementos del más rancio carácter español. Independiente, a veces huraño, a veces pendenciero. Alguno, manso, rehuye la lucha, pero los mas se enfrentan y pelean, aún sin posibilidad de triunfo, sin mesura de sus posibilidades, hasta el final. Muchas veces mira desde la distancia y se aleja, sin interés por lo que pase al otro lado de la cerca o de la charca. Se acerca a las hembras con orgullo y prepotencia, pero luego se va sólo y no forma manada. Prefiere las horas tardías para recorrer sus territorios, la luna llena le embruja, mientras durante el día se protege a la sombra de las encinas o al cobijo de los oteros.

El toro llena nuestro imaginario, nuestro cancionero e incluso nuestras carreteras, gracias a la creatividad publicitaria.
El toro es también fuente de riqueza y de empleo. Ganaderos y criadores, pastores y vaqueros, veterinarios, agrónomos, transportistas, ojeadores, empresarios de plazas de pueblo y ciudad, toreros y apoderados, caballistas y picadores, acomodadores y hasta reventas viven y prosperan gracias al toro.

Cientos de miles de hectáreas de dehesa existen y conservan el complejo y delicado ecosistema de la dehesa ibérica gracias al toro. La fauna y flora prospera bajo el imperio del toro, que sin este animal hace tiempo que se hubiera dedicado a otros usos agronómicos con un impacto mayor en la transformacion del paisaje.
No entiendo a los conservacionistas que se rasgan las vestiduras por la muerte del toro en la plaza y no dedican un segundo a pensar en los beneficios ecológicos que reporta. Un toro bravo tarda 5 años en alcanzar un pesode 500 kg, lo mismo que un ternero charoles en 6 meses. Criar un toro bravo sólo se justifica por la lidia y sin ella hace tiempo que esta magnífica especie hubiera
desaparecido.
Ya llega la primavera y ardo ya en deseos de rendir mi homenaje y mi tributo a este animal cuando luche y muera en la plaza.



4 comentarios:

Peter Mihm dijo...

Hola, Ángel. Te dejo el link del vídeo de YouTube:

http://www.youtube.com/watch?v=Ou_rnowAz_A

Saludos

Peter

Jorge dijo...

Me gusta. Posiblemente porque yo he sido y sigo siendo un español de pandereta, paella y tinto. Y ahora que estoy fuera más aún. Toros, tinto, paella y también fabada, brandy y siesta son palabras con sabor español, de las que me siento orgulloso. Cuando digo que me siento español, no excluyo comunidades pues todas son mi España, mi piel de toro. Con sus peculiarides, sí. Pero unidas, a fin de cuentas, en un proyecto que yo entiendo común. Aunque no sea políticamente correcto.

Angel Santos dijo...

Exactamente!!!

Jorge dijo...

Hace poco que estuvimos en España, concretamente en tierras salmantinas. Tierras de encinas, cerdo ibérico y toro bravo. Saboreando el mejor espectaculo español y acordándome de tu escrito