Llega la primavera. En este año está más en el calendario que en el ambiente, pero llega. El sol calienta, los días son mas largos y las plantas se llenan de brotes y hojas y flores y colores. Se nota la primavera en la gente, las ropas, la vida en la calle, las alergias y un cierto runrun de actividad, de alegría, premonitorio de una estación de vida.
También se nota la primavera en la dehesa dónde el toro bravo reina majestuoso y solitario. Nadie le hace sombra durante sus años de libertad y pasto.
Ya nadie llama piel de toro a España. Parece que muchos se avergüenzan del toro y la tradición e historia compartidas con este magnífico animal, con esta especia única que es el toro bravo o el toro de lidia. Queremos alejarnos tanto de los tópicos del pasado ("España y pandereta", "sol y toros", "español y torero") que ya no queremos reconocernos en este animal icónico de nuestro paisaje, de nuestra tradición y folclore, de nuestra esencia.
El toro bravo en su comportamiento refleja muchas de los elementos del más rancio carácter español. Independiente, a veces huraño, a veces pendenciero. Alguno, manso, rehuye la lucha, pero los mas se enfrentan y pelean, aún sin posibilidad de triunfo, sin mesura de sus posibilidades, hasta el final. Muchas veces mira desde la distancia y se aleja, sin interés por lo que pase al otro lado de la cerca o de la charca. Se acerca a las hembras con orgullo y prepotencia, pero luego se va sólo y no forma manada. Prefiere las horas tardías para recorrer sus territorios, la luna llena le embruja, mientras durante el día se protege a la sombra de las encinas o al cobijo de los oteros. El toro llena nuestro imaginario, nuestro cancionero e incluso nuestras carreteras, gracias a la creatividad publicitaria.
El toro es también fuente de riqueza y de empleo. Ganaderos y criadores, pastores y vaqueros, veterinarios, agrónomos, transportistas, ojeadores, empresarios de plazas de pueblo y ciudad, toreros y apoderados, caballistas y picadores, acomodadores y hasta reventas viven y prosperan gracias al toro.
Cientos de miles de hectáreas de dehesa existen y conservan el complejo y delicado
ecosistema de la dehesa ibérica gracias al toro. La fauna y flora prospera bajo el imperio del toro, que sin este animal hace tiempo que se hubiera dedicado a otros usos agronómicos con un impacto mayor en la transformacion del paisaje.
ecosistema de la dehesa ibérica gracias al toro. La fauna y flora prospera bajo el imperio del toro, que sin este animal hace tiempo que se hubiera dedicado a otros usos agronómicos con un impacto mayor en la transformacion del paisaje. No entiendo a los conservacionistas que se rasgan las vestiduras por la muerte del toro en la plaza y no dedican un segundo a pensar en los beneficios ecológicos que reporta. Un toro bravo tarda 5 años en alcanzar un pesode 500 kg, lo mismo que un ternero charoles en 6 meses. Criar un toro bravo sólo se justifica por la lidia y sin ella hace tiempo que esta magnífica especie hubiera
desaparecido.
Ya llega la primavera y ardo ya en deseos de rendir mi homenaje y mi tributo a este animal cuando luche y muera en la plaza.